Hogares Don Bosco
25 Junio 2012
Hogares Don Bosco
El curso que se acaba
Aprovechando para establecer un encuentro de pareja que fortalezca nuestra comunión y nos impulse a seguir mejorando.
PodrÃamos observar y valorar dos aspectos de nosotros mismos: hacia dentro y de cara a fuera.
Hacia dentro: cuidado de nuestra propia interioridad.
a) La vivencia del silencio
Observemos nuestro ritmo de vida, las pausas que hacemos, los momentos de calma que nos regalamos, personalmente y como familia. Pensemos si somos capaces de parar los sonidos estridentes, la música de fondo, los ruidos exteriores que contaminan nuestra vida, las voces interiores que llenan todo nuestro pensamiento. Reflexionemos sobre si nos apuntamos a ser divulgadores o buscadores de chafarderÃas y cotilleos de la vida de otros (televisión, revistas, conversaciones).
Concretemos en qué debemos mejorar.
b) La oración
¿Qué tiempo del dÃa a dÃa le dedicamos a Dios? ¿Cómo enfocamos nuestra plegaria personal? ¿Como petición de ayuda? ¿Como acción de gracias? ¿En silencio frente al Padre? ¿Hemos sido capaces de hacer oración en familia? No olvidéis revisar también la calidad de los momentos comunitarios y nuestra vivencia eclesial de la plegaria.
Concretemos en qué debemos mejorar.
c) La relación con Dios
Valoremos cómo vivimos la experiencia de Dios en las situaciones de dolor, sufrimiento, derrota, desesperanza frente al futuro. Valorémoslo, también, en las situaciones positivas y dichosas. Observemos cómo nos relacionamos con Él en la vida de cada dÃa (casa, trabajo, amigos, tiempo libre, apostolado,...)
Pensemos cuál es nuestra actitud para acoger la Palabra de Dios y si le dedicamos tiempo suficiente para dejar que nos interpele.
Concretemos en qué debemos mejorar.
d) La formación
¿Hemos participado en algún curso de formación cristiana este año? ¿Hemos asistido a alguna charla o seminario formativo para crecer en la fe? ¿En nuestro Proyecto Personal de Vida hay espacio para la lectura?
Concretemos en qué debemos mejorar.
Hacia afuera: la fraternidad y la solidaridad
a) Con los más allegados
Pensemos en aquellas personas que tenemos más cerca y con las que convivimos a diario, en casa, en el trabajo, en nuestro grupo o comunidad. Repasemos cómo es nuestra relación con ellas, la calidad del amor que les damos, la calidad de nuestro servicio hacia los demás, a nivel personal y como matrimonio o familia.
Concretemos en qué debemos mejorar.
b) Con el entorno
Repasemos nuestro compromiso social, polÃtico, laboral, vecinal,... Contemplemos si la grave situación de crisis que nos rodea ha afectado nuestra vida y cómo lo estamos viviendo. Pensemos en la situación mundial de guerras y hambre que no se acaban, derechos humanos sin conseguir y concretemos cómo nos posicionamos delante de todo ello, ¿pasando o comprometiéndonos?
Concretemos en qué debemos mejorar.
c) Con la naturaleza
Observemos si nuestros planteamientos de vida son lo suficientemente ecológicos o no. Miremos si vivimos una vida sana, en sintonÃa con la vida y la creación, con la bondad y la belleza. Contemplemos si nuestro estilo de vida perjudica o beneficia la calidad de vida de los demás.
Concretemos en qué debemos mejorar.
Esperamos que este repaso general a nuestra vida nos ayude a enriquecer las valoraciones que solemos realizar a final de curso y, a la vez, nos sirvan de punto de partida para comenzar, en septiembre, renovados, descansados y fortalecidos.
Un saludo y a trabajar un poquillo.
Chema y Anabel


La mansedumbre es un gran valor humano y una virtud muy evangélica. Hace falta tener mucha conciencia, control y equilibrio para practicar esta bienaventuranza respondiendo al mal con el bien. Esto no es nada fácil.






